“Alrededor de 20,000 personas viven en el valle del Colca y están
expuestas a ser afectadas por la caída de cenizas. Cabe señalar que la ceniza volcánica
es lava pulverizada y dentro de sus componentes trae vidrio volcánico, el cual es
muy abrasivo. Semanalmente, se refuerza las indicaciones a las autoridades y población
respecto a las acciones que deben adoptar frente a este fenómeno volcánico, las
cuales son principalmente el uso de mascarillas y lentes, cubrir sus depósitos de
agua, alimentos y, por supuesto, no exponerse innecesariamente ante la caída de
este material”, manifestó Luisa Macedo, especialista en gestión del riesgo volcánico
del IGP.
La actividad volcánica del Volcán
Sabancaya viene desde 1750 con cronistas de la época como Zavala y Cordova, mientras
que en 1784 los cronistas Zamacola y Jáuregui reportan actividad volcánica en
sus relatos, y también los años de 1986 y 1988. Los reportes continúan hasta 1990
y se extienden hasta 1996, esta vez los cronistas Gerbe y Thouret son los responsables.
Actualmente es el Observatorio Vulcanológico (OVI) quien monitorea la actividad
del volcán Zabancaya e informa a la población en general.



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