Recibir una educación académica constante y de calidad supone siempre un desafío. En
el Perú es complicado aún más si esta es, de manera virtual para el nivel inicial, primario
y secundario. 8 millones 441 mil estudiantes iniciaron el año escolar en abril, tres
semanas después de lo usual debido a la pandemia. A medida que se acerca el fin del año
escolar va dejando visible las deficiencias educativas en las zonas rurales y urbanas.
¿Cuáles son las dos realidades que viven los niños durante la educación virtual?
Juanito a quien denominaremos para este caso, es un niño que camina más de 5
kilómetros para buscar señal para poder escuchar el programa “yo aprendo en casa”, como
él hay más niños que recorren largas distancias para captar señal a su radio que siempre
los acompaña en el departamento de Puno.
Juanito que no debe de pasar el metro de estatura, cuarentena, con su chompita de color
amarillo y una franca de color azul, su pantalón de color rojo. Todos los días sale de su
casa, junto a otros niños, se poden en marcha, su destino el cerro Katani Jincho que se
encuentra en el distrito de Cojata. Colgada de un lado, se observa esa pequeña radio de
color negro, que se volvió un objetivo valioso para él. Puno.
Los pasos se vuelven más pesados, mientras más avanzan, el cansancio se hace notorio,
pero llegar no significa que todo acabo, L. no puede anotar todo lo que se dicta, con la
velocidad que hablan las personas que se encargan de dictar, a L. no le da tiempo de
anotar todo.
Esa radio que Juanito sostiene en sus manos no es moderna, se han malogrado y ya no
tendrá de donde escuchar, no es el único, ni él ni sus amigos, miles de niños pasan por
estos problemas la educación ya no es la misma, ahora todo se volvió digital.
| La realidad de la educacion en las partes altas peruanas. |
Juan a quien denominaremos para este caso. Un niño de 12 años, cursa el primer grado
de secundaria en la institución educativa del Centro Poblado San Juan de Llac-hua , una
localidad perteneciente a l distrito de Haquira, provincia Abancay, Apurímac.
En el lugar hay una sola institución educativa para el nivel inicial, primario y
secundario. Al llegar la pandemia obligó a los estudiantes a utilizar celulares e internet.
Juan lleva 12 cursos a la semana. Su materia favorita es el inglés. Las clases inician a
las 10:00am hasta las 11.30 am, media hora de receso para luego volver a las 12:00
hasta las 13:30 horas.
Durante los primeros meses iba donde su compañero que vive a 6 metros de su casa,
con él avanzaba las clases por un celular, prestando atención a los mensajes de
whapsapp el único medio mediante el cual los profesores se comunicaban.
La llegada de una de sus hermanas de la ciudad ayudó en gran medida. Ella deposita
mensualmente a la cuenta de un amigo en Lima, para que pagué el internet. Juan ahora
tiene un celular especialmente para las clases virtuales. A veces cuando los datos
terminan obligado, sale a recargar mientras demora en pago.
Cada 15 días en director los llama al colegio para entregarles una ficha informativa de
tareas. El colegio luce abandonado y solo espera a volver nuevamente a las clases para
jugar con sus compañeros.
Por otro lado, Lucila será el nombre utilizado para este caso. La adolescente de 14 años del distrito de
Arequipa, tiene una rutina estresante que iniciar desde las 8 de la mañana, tiene
dificultades en aprender eficientemente, ella continúa haciendo clases virtuales en
Aprendo en Casa, así mismo tiene sesiones virtuales por classroom y coordina sus
trabajos por whapsapp, sin embargo, los docentes son muy teóricos en cursos de
reforzamiento y poco dinámicos, por lo que se le hace tedioso continuar su horario de
clase.
Lucila finaliza sus trabajos muchas veces a las 9:30 de la noche, también sus
compañeros se les hace aún más difícil realizar muy bien sus trabajos porque no tienen
computadora y deben hacer todo por celular.
Los recursos de cada estudiante son distintos y los más perjudicados son los de menos
recursos en el que aún no llega la suficiente ayuda del Estado.
El día termina para todos ellos, uno nuevo inicia y deben volver a sus labores
educativas, Juanito deberá subir al cerro Katani Jincho, rezar por que la señal sea óptima
y su radio pueda funcionar. Juan solo debe prender su celular, estar atento a lo que
dicen sus profesores, cuidar para que los datos de internet no se terminen en los 12
cursos que lleva. Por último Lucila debe prender la computadora, coordinar sus sesiones
de google meet, y prestar muchísima atención a sus teóricos docentes que dictan sus
clases virtuales. Pero al final del día los tres tienen mucho en común, no están cómodos
con esta nueva forma de enseñanza.

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